Aunque en esta ocasión, debido a deambular de peatones y ciclistas por la zona, circustancia no muy común en fechas anteriores, la afluencia al pasil no fué muy numerosa, la presencia de un alcaudón común en uno de los posaderos y las tomas al agua en busca de preferencias para la obtención de primeros planos en futuras jornadas, dejaron algunas tomas no muy comunes.
Uno de los posaderos preferidos por los visitantes de este pasil. Las pequeñas ramas pertenecientes a un espino albar, completamente rodeado de una zarzamora, suelen utilizarlas como observatorio habitual antes de su bajada al bebedero, evitando en lo posible los peligros que esa situación encierra.
En esta ocasión, fué un alcaudón real el que imitando la voz de contacto de los jovenes jilgueros, trataba de ganarse la confianza de los mismos para satisfacer sus necesidades más básicas.
Aunque imaginaba sería algo complicado para la cámara de video, debido al pequeño tamaño de la pantalla, en esta ocasión me decidí por el puesto que hace algunos años me regaló un buen amigo.
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