Esos días que hay que recordar

Quitar la cámara, tras el paso de un camión lleno de alpacas, y volverla a poner cuando los pajarillos revolotean en busca del preciado líquido, a veces acarrea esos problemas que nunca hubiéramos querido que se produjeran, como puede ser que al cubrirla por error toquemos el zoom y echemos a perder aquella toma que muy difícilmente se puede volver a repetir. Entre otras la llegada y baño de un alcaudón real en la zona donde presuntamente estaba fijado el objetivo o la llegada inesperada de un alcaraván, ave que observo en la zona por primera vez.
Aún así, doy la jornada por una de las mejores en cuanto a observación de especies ya que si de camino a la zona elegida pude observar desde el vehículo cuatro ratoneros prácticamente juntos (supongo que sería una familia al completo), en los postes de la carretera, justo antes del llegar al rio Sangrera, pasado este y antes de la llegada al otro rio, el Pusa, me sorprendió gratamente la presencia de un ejemplar de corzo.
Posteriormente y mientras la cámara de video llevaba a cabo su labor, pude observar como abandonaba sigilosamente el espadañal un hurón, que no habiendo observado mi presencia, se paseó a unos cinco metros del puesto de observación.
Por otro lado me llenó de satisfacción el poder observar los primeros ejemplares nuevos de mis especies preferidas, jilguero, verderón y pardillo, que aunque bebieron en el pasil optaron, por seguir a los padres a los lugares que previamente había dejado como inaccesibles utilizando un poco del pasto dejado por las segadoras.
Entre otros, volvió a hacer acto de presencia el Rascón, aunque en esta ocasión lo hizo de forma individual aún a pesar de oír el piar de sus vástagos entre la vegetación del reguero.
Y como para muestra, vale un botón, aquí tenemos la única toma que la cámara consiguió con cierta calidad.



Antes del cambio de pasil y habiendo observado la jornada anterior la presencia de un alcaraván dispongo el objetivo de la cámara con un campo de visión más amplio. Aunque no faltó a la cita, pues me sorprendió cuando estaba colocando las cámaras, la nueva presencia del rascón y la visita de un nuevo visitante, consiguieron que la visita mereciera la pena.